LO QUE AGUANTAN LAS MUJERES

 

Hay cansancios que no se ven, pero pesan.

El miedo al caminar de madrugada, tener que demostrar el doble, cargar con la casa, la familia, el trabajo y, además, cuidar cómo hablamos, cómo actuamos y cómo nos perciben.

Ser mujer muchas veces implica cargar responsabilidades, miedos y exigencias que no deberían ser normales.

Y aunque pocas veces lo contamos, también nos cansamos de tener que poder con todo.

No queremos ser extraordinarias para recibir las mismas oportunidades. Queremos que la igualdad deje de ser una promesa y se convierta en realidad.

¿Cuántas cargas invisibles seguimos normalizando?