Detrás de cada reclamo por los platos sucios o el dinero, casi siempre hay una necesidad emocional no resuelta. Las discusiones recurrentes en pareja rara vez son por logística; en realidad, son una petición de mayor seguridad, aprecio o conexión. Aprender a escuchar lo que hay debajo del ruido es el verdadero secreto para transformar el conflicto en unión.

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