Durante siglos se creyó que la halitosis era motivo suficiente como para romper matrimonios o apartar a determinadas personas de la vida pública. Sin embargo, buena parte de lo que hoy creemos sobre su origen y tratamiento nace mucho más de los mitos y el marketing que de la ciencia.
En este capítulo analizamos de dónde procede realmente el mal aliento, por qué más del 90 % de los casos tienen su origen en la boca y cuándo puede ser la señal de un problema de salud que merece la pena consultar con un especialista.



