Hay una pregunta profunda: ¿por qué nosotros? ¿Por qué tenemos el privilegio de conocer al Salvador? No hicimos nada para merecerlo. No lo ganamos. Y sin embargo, Dios vino. No es “¿por qué a mí?”… es “porque Él te amó primero”.
Escrito por Mercy Cosme

No luchas solo, Dios pelea contigo
01:05

Pilato no solo se lavó las manos
01:05

Mi Señor Jesucristo lo es todo en mi vida
01:05