Dios no ignora tu mente, quiere renovarla. No se trata de negar lo que sientes, sino de no dejar que eso te gobierne. Porque lo que repites en tu mente termina dirigiendo tu vida. Y aquí está la pregunta: ¿Estás cuidando tu mente como un lugar donde habita Dios o como un espacio donde cualquier pensamiento tiene acceso?
Escrito por Mercy Cosme

Hasta que te rindas
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Viste tu corazón de bondad y transforma tu entorno
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El Silencio de Dios
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