Dios no busca perfección, busca fidelidad. Fidelidad en lo poco. Fidelidad en lo diario. Fidelidad en lo que nadie ve. Porque cuando aprendemos a administrar bien lo pequeño, Dios puede confiar en nosotros con más. Y aquí está la pregunta que queda: ¿Tus finanzas están reflejando tu Fe, o están revelando lo que realmente gobierna tu corazón?
Escrito por Mercy Cosme

Hasta que te rindas
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Viste tu corazón de bondad y transforma tu entorno
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El Silencio de Dios
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