Isaías 49: 16 nos recuerda: “He aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabado”. Dios no se ha olvidado de ti. Nunca lo ha hecho. Tal vez hoy no ves Su mano… pero eso no significa que haya dejado de sostenerte. Recuerda, la Fe comienza precisamente donde termina lo que tus ojos pueden ver.
Escrito por Mercy Cosme

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