A veces sabemos lo que es correcto, pero cedemos por miedo o conveniencia. Intentamos “lavarnos las manos”, pensando que así quedamos libres, pero delante de Dios, no se trata de lo que aparentamos… sino de lo que decidimos. La neutralidad no es inocencia… cuando conoces la verdad, no decidir… también es decidir.
Escrito por Mercy Cosme

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