Queridos amigos, el orgullo puede nublar nuestra visión, endurecer nuestro corazón y alejarnos de lo más valioso: nuestra familia y nuestra comunión con Dios. En este devocional reflexionaremos en la importancia de ser humildes, prudentes y sabios en cada decisión, recordando que como hijos de Dios ahora representamos a Jesucristo en todo lo que hacemos. Acompáñanos y deja que este tiempo con la Palabra de Dios te inspire a vivir con un corazón alegre, desinteresado y lleno de propósito en Él.
Escrito por Luciano Goicochea

Perdonar no es rendirse, es recuperar tu paz
01:05

El Número del Pacto
01:05

Espíritu Santo, hazme reflejo de tu amor y santidad
01:05