Tal vez hoy no llevas un ataúd, pero sí algo que parece muerto: tu fe, tu ánimo, una relación, una esperanza. Y el mismo Jesús que se detuvo en Naín también se detiene hoy frente a ti y dice: No llores… yo todavía tengo la última palabra.
Escrito por Mercy Cosme

La verdadera riqueza del Reino de Dios
01:05

Algo original
01:05

La mujer que creyó y cambió su destino
01:05