Tal vez hoy no llevas un ataúd, pero sí algo que parece muerto: tu fe, tu ánimo, una relación, una esperanza. Y el mismo Jesús que se detuvo en Naín también se detiene hoy frente a ti y dice: No llores… yo todavía tengo la última palabra.
Escrito por Mercy Cosme

Hasta que te rindas
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Viste tu corazón de bondad y transforma tu entorno
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El Silencio de Dios
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