En 2008, Brandon Swanson llamó a sus padres en medio de la noche tras salirse de la carretera en una zona rural de Minnesota. Mientras caminaba y hablaba con ellos por teléfono, intentaba ubicarse. De repente, dijo una sola palabra: “oh, shit”. La llamada se cortó. Nunca volvió a saberse de él. A pesar de extensas búsquedas, su paradero sigue siendo desconocido.