En 1948, el cuerpo de un hombre fue encontrado en una playa de Australia. No tenía identificación. Todas las etiquetas de su ropa habían sido removidas. En uno de sus bolsillos apareció un pequeño papel con una frase en persa: “Tamám Shud”, que significa “terminado”. La investigación reveló pistas encriptadas, un libro misterioso y conexiones nunca del todo explicadas. Más de setenta años después, su identidad y las circunstancias de su muerte siguen siendo objeto de debate.

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