En 1587, más de cien colonos ingleses se establecieron en la isla de Roanoke, en lo que hoy es Estados Unidos. Tres años después, cuando una expedición regresó al lugar, no quedaba nadie. No había cuerpos. No había señales de lucha. Solo una palabra tallada en madera: “CROATOAN”. Desde entonces, el destino de la colonia perdida de Roanoke sigue siendo uno de los misterios más antiguos y desconcertantes de la historia.