Por Yaiza Santos
Conminó a Santos a empezar el año con alegría. ¡Más celebrar y menos criticar! Lo mejor que ha hecho Moreno Bonilla, en efecto, ha sido disfrazarse de Baltasar. ¡Blackface!, gritan, cuando los Reyes mismos no son otra cosa, puro blackface.
Yendo a los asuntos más serios, le llama la atención cómo en Venezuela ha quedado desarmada la resistencia, de un lado y de otro. Por una parte, el feroz chavismo represor, reducido a 80 desgraciados –los muertos que deberían estar en primer plano y que no están–, y, por otra, la oposición, que sigue en el exilio. Lo único que hay que esperar, a la hora en la que habló, es que verdaderamente haya un plan que permita liberar a los presos políticos y devuelva la democracia al país.
Pero ah, los irreprochables, invocando el derecho internacional. ¿Ese derecho internacional sometido al veto de dictaduras miserables como la rusa o la china? Hablan de Allende o incluso de Groenlandia, olvidando que Maduro era un tirano. Un acto de fuerza desplazó a un acto de fuerza previo. A veces, sí, el derecho internacional sufre. Invocarlo solo tiene sentido tomando en cuenta la realidad objetiva que hay detrás.
Esos irreprochables, por cierto, no tuvieron remilgos cuando Obama mandó eliminar a Bin Laden. Y así leyó, no sin náuseas, aquellos editoriales de El País, amablemente enviados por Dani Tercero.
Comentó un burning paper sobre el desamor y las opiniones extremistas, que por supuesto no solamente afecta a los varones incel, y, como todo lo puede, opinó sobre el hecho de que Errejón sea llevado a juicio.
Y fue así que Espada yiró.
Bibliografía