Por Yaiza Santos
Después de lamentar la falta de grandeza del grande de España que dirige La Vanguardia al no asistir, ¡ni mandar corona siquiera!, al funeral de Gregorio Morán, fue al único tema que debía tratar.
Confesó, para empezar, que se siente en crisis, él que siempre creyó que dedicarse al análisis del oficio, a interrogarse sobre el mecanismo de obtención de las noticias, servía para algo. ¡Todo es inútil! El periódico está desapareciendo como objeto intelectual. Tómese, si no, ese subtítulo puramente cómico en la primera de ABC sobre el rey Juan Carlos: "Ni abdicaré, ni me iré de España". ¡Pero si es lo que acabó haciendo!
Todas las portadas, en cualquier caso, caen en lo mismo: partir de esa especie tan recurrente de que el 23 F no es como nos lo contaron. Los papeluchos inanes ahora revelados no dicen nada nuevo, ni sobre el rey ni sobre nadie. ¡No sirven para nada!
Vayan al capítulo 9 de las memorias de Juan Carlos I, si es que quieren novedades. Ahí se aprende que hay cosas que ni el propio rey sabe –y le gustaría saber–, o que fue él quien le dijo a Adolfo Suárez que Armada, lejos de estar salvando la democracia, era el traidor, o esos detalles deliciosos que tanto dicen sobre un momento concreto de la historia.
No quiso terminar sin recomendar a Sánchez, nuestro Trump, leer ese pasaje impecable del juez Neil Gorsuch sobre el poder legislativo. Desclasificó información sobre su carácter y su vista y Santos honró la memoria de Willie Colón.
Y fue así que Espada yiró.
Bibliografía:
-Gregorio Morán: Miseria y grandeza del Partido Comunista de España; Historia de una ambición; Los españoles que dejaron de serlo; El cura y los mandarines; El maestro en el erial.
- Juan Carlos I, Reconciliación.
- BSO.