No era romana, pero Roma la hizo suya. Isis llegó desde Egipto con su carga de magia, sensualidad y poder redentor. Su culto atrajo a mujeres, libertos, emperadores y marginados, hasta convertirse en una religión de masas. Fue madre, reina, amante y salvadora. Una divinidad que desbordó los templos y los mapas. Honremos juntos a Isis.

La batalla de las Termópilas – P215 – República 118
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Aníbal te avisó – P214 – República 117
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La guerra entre Roma y Antíoco III – P213 – República 116
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