Tal vez no seas tan devoto de la oración como lo eres de los planes. Es bueno que estés planeando, pero el problema es que estás planeando sin orar. La oración no debe ser el pensamiento posterior. Nuestros planes no siempre son el plan de Dios. Y nos será mucho más fácil tener éxito cuando vayamos con el plan de Dios. ORA primero. Luego planear. Ora otra vez.
Escrito por la Teniente Coronel Pina de Góchez