A 40 km sobre la gélida superficie de la Antártida, un experimento científico que consiste en una serie de antenas de radio suspendidas en un globo de helio ha captado una serie de señales 'incómodas', de esas que no encajan con nada conocido y que nos obligan a repensar lo que creíamos saber sobre el universo. Estoy hablando del proyecto ANITA (Antarctic Impulsive Transient Antenna), y lo que ha detectado son unos pulsos de radio que, por su naturaleza y origen, se resisten a encajar en las leyes de la física de partículas tal y como las conocemos. ¿Se trata de una pista que nos revelará nuevos secretos del cosmos, o quizás, incluso, de un atisbo de la esquiva materia oscura?

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