Durante décadas, desde los famosos experimentos del inmunólogo Peter Medawar en la década de 1940, la ciencia creyó en que el cerebro gozaba de "privilegio inmunológico". Es decir, se pensaba que el cerebro y el sistema inmunológico del resto del cuerpo no estaban comunicados.
Se creía que el sistema nervioso central tenía su propio sistema de seguridad, y que si las células inmunitarias que actúan en el resto de nuestro cuerpo entraban en el cerebro, causarían estragos, inflamación y enfermedades neurodegenerativas, debido a sus técnicas "temerarias" de combate. Pero la ciencia avanza y han descubierto un nuevo órgano que estaba oculto en nuestro cerebro.

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