Llamar a alguien por su nombre es una forma de respeto, pero hay que tomar en cuenta que el nombre que tenemos no lo escogemos nosotros, casi siempre son nuestros padres, quienes por tradición o ingenio nos designan uno, te contamos en el siguiente podcast la historia de Chat Yipiti.

Qué sorpresa nos tiene la entrega de los premios Oscar
05:59

¿Cuánto tiempo real dedicamos a nuestras familias?
09:45

Sanar el rencor entre hermanos
19:10