Tal vez hoy no necesitamos pedir más conocimiento, sino orar como Salomón: “Dame un corazón que te oiga.” Porque cuando obedecemos, lo demás siempre llega por añadidura.
Escrito por Mercy Cosme

Hasta que te rindas
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Viste tu corazón de bondad y transforma tu entorno
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El Silencio de Dios
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