Todos los días tenemos que elegir, a veces cosas simples y otras que realmente cambian nuestro rumbo. Sabemos que no siempre es fácil, pero lo hermoso es que no tenemos que hacerlo solos: Dios está dispuesto a guiarnos en cada paso.
Acompáñanos y juntos aprendamos cómo poner nuestras decisiones en las manos de nuestro Padre, confiando en que Él conoce nuestro corazón y siempre quiere lo mejor para nosotros.
Escrito por Luciano Goicochea