En medio del ruido, Dios nos encuentra en la quietud. Él no compite con nuestro caos; nos espera en el descanso. Y allí, cuando dejamos de luchar, nos recuerda que no estamos solos. Así que detente (quédate quieto) Dios está presente. Y aun en el silencio, Dios pelea por ti.
Escrito por Mercy Cosme

Hasta que te rindas
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Viste tu corazón de bondad y transforma tu entorno
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El Silencio de Dios
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