Ser desinteresado y ser misericordioso son dos cosas que están unidas por el amor. Y elegir la ruta misericordiosa no siempre es lo más fácil de hacer, pero como creyentes, debemos hacerlo incluso si nos cuesta nuestro propio tiempo y recursos. Porque al final, la misericordia que das no solo cambia a otros… también transforma tu corazón. Y cuando eliges ser luz, ¡el cielo mismo responde!
Escrito por Mercy Cosme

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