La preocupación si la orientamos bien, puede ayudarnos a interesarnos en conocer más a Dios, estudiar y profundizar más en su Palabra, podemos canalizarla y llevarla a una oración más profunda, a una comunión más profunda con nuestro Padre Celestial. Así que ya sabes, canaliza tu preocupación y deja que el Dios se preocupe por ti.
Escrito por Luciano Goicochea

¿Buscas reconocimiento o servir con humildad como Jesús?
01:05

La oración, nuestro oxígeno espiritual y fuente de paz
01:04

¿Eres Misericordioso?
01:05