No pierdas el tiempo pensando que esta tentación es pequeña o fácil de controlar. Recuerda, es en nuestros momentos más débiles que caemos en ellas. Además, así como dice el dicho, «Es mejor decir, ¡Aquí corrió que, aquí murió!», es mejor perder el manto en la huida, que perder tu carácter, tu integridad y hasta tu testimonio de vida en Cristo Jesús.
Escrito por Luciano Goicochea

Lo que consumes también te forma
01:05

Cuando el veneno del rencor te hiere, el perdón es tu antídoto
01:05

La Justicia Divina no condena, ella nos enseña a amar sin medida
01:05