Hay noches del alma que se sienten eternas, pero la Palabra nos recuerda: El llanto puede durar toda la noche, pero la alegría viene con la mañana (Salmo 30: 5). Eso significa que ninguna oscuridad es eterna. Que aunque ahora veas sombras, Dios ya tiene preparado un amanecer para ti. Y en ese amanecer, lo que hoy es tu lágrima, mañana será tu canción. El dolor es temporal, pero la esperanza en Cristo es eterna. ¡Tu mañana ya viene, y viene lleno de luz!
Escrito por Mercy Cosme

Hasta que te rindas
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Viste tu corazón de bondad y transforma tu entorno
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El Silencio de Dios
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