Este devocional nos recuerda que el fruto del Espíritu no es una lista de virtudes que debemos lograr, sino la vida del Espíritu Santo transformándonos desde adentro. Acompáñanos y descubre cómo el amor, la paz, la paciencia y la fidelidad florecen cuando dejamos que Dios obre en nosotros.
Escrito por Luciano Goicochea