Las elecciones del 29 de noviembre se producirán en un momento de auge de la ultraderecha en España, con Vox disparado en las encuestas: es el único partido que avanza según el barómetro de 40db, que lo coloca con un 18,4% de los votos. Pero no se puede tratar este aumento de intención de voto como un caso aislado o una cuestión de idiosincrasia española.
La derecha radical se expande por el mundo, bien sea alcanzando el poder –como la AfD en Sajonia-Anhalt–, recuperándolo tras haberlo perdido –Donald Trump en Estados Unidos o la aspiración de Flavio Bolsonaro en Brasil–, intentando revalidarlo –Giorgia Meloni en Italia o Javier Milei en Argentina– o con serias opciones de conseguirlo –Marine Le Pen en Francia–. No es lo único que ha de verse en clave internacional: el eje sobre el que, de momento, se juega la precampaña electoral, el derecho a la vivienda, también es estructural más allá de nuestras fronteras.
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