Han pasado tres años desde el 7 de octubre de 2023. Aquel día, Hamás y otros grupos armados palestinos atacaron Israel, mataron a unas 1.200 personas y secuestraron a 251. Tel Aviv respondió con una ofensiva militar sobre Gaza que ha causado decenas de miles de muertos, y lo ha reducido prácticamente todo a escombros. Una de las consecuencias más visibles de esta guerra es la cantidad de personas que tienen que aprender a vivir con lesiones permanentes.
Para quienes han perdido un brazo o una pierna, la amputación es solo el principio de un calvario: fisioterapia, prótesis, revisiones constantes y una rehabilitación que se complica aún más por la falta de material médico y las dificultades para desplazarse. Hablamos con Steve Sosebee, de la ONG Heal Palestine, que trabaja con niños huérfanos y amputados y ha convertido una piscina abandonada en un lugar donde los menores aprenden a nadar, juegan y recuperan durante unas horas algo de la infancia que han perdido.
Beatriz Lecumberri, periodista de Internacional de EL PAÍS, nos explica cómo es la foto actual de una Gaza cercada y sobre la que Israel sigue atacando. Desde allí nos habla el fisioterapeuta Feras Swaigo, de Médicos Sin Fronteras, que atiende a sus pacientes en un sistema sanitario devastado donde faltan muletas, sillas de ruedas y prótesis. Después del trabajo, se vuelve a la tienda de campaña en la que vive, con las mismas dificultades para conseguir agua y comida para su familia que el resto de sus compatriotas.
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