Alberto Núñez Feijoo, tras su discurso de investidura en el Congreso, sigue en el mismo lugar que hace un mes: sin apoyos parlamentarios para gobernar. El líder del PP propuso este martes crear un nuevo delito, la deslealtad institucional. Y miró a toda la derecha, incluida a la ultra. Pedro Sánchez sorprendió al no darle personalmente la réplica. Era la primera vez que en un debate así un presidente en funciones no subía a la tribuna.
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