Durante años, Occidente ha mirado a China como la gran fábrica del mundo de productos baratos e imitaciones pero ahora el país no sólo exporta mercancía que se vende en bazares sino también tecnología, tendencias, estética y todo tipo de productos culturales.
La gastronomía más allá del pollo al limón, la normalización del Año Nuevo o fenómenos virales como el chinamaxxing (esa exhibición en redes sociales de hábitos asiáticos como beber agua caliente o practicar taichí) reflejan un cambio cultural profundo.
Donald Trump ha logrado que Estados Unidos pierda popularidad: el mundo ya no aspira a cumplir el sueño americano, ahora mira hacia China sin saber realmente dónde empieza la cultura y dónde termina la ideología.
Con Guillermo Abril, corresponsal en Pekín y Francesco Furno, diseñador gráfico y colaborador de Retina Tendencias.

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