Para que a nuestras redes sociales no lleguen vídeos ni fotografías violentas alguien tiene que filtrarlos. Ellos son los moderadores de contenido que trabajan para las tecnológicas, según denuncian sin la prevención ni la protección suficientes. En Barcelona, un trabajador de una subcontrata de META, la dueña de Facebook, WhatsApp e Instagram, ha conseguido que un juez le reconozca como accidente laboral las secuelas que sufre por haber tenido que ver suicidios, asesinatos y abusos. META ha recurrido e insiste en que su baja es común y que es la Seguridad Social la que debe hacerse cargo.
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