Estos días miles de estudiantes empiezan la universidad. Una de cada tres personas de 18 a 24 años está matriculada en una carrera. Muchas de ellas solo han podido acceder a la educación superior gracias a una beca. En el caso de las mujeres han tenido obstáculos añadidos. Son 40 años de ayudas públicas que popularizaron el acceso hasta que ese ascensor social se rompió. En este episodio escuchamos las historias de Catina, Tamara e Isabel. Todas fueron las primeras de sus familias en graduarse gracias a estas herramientas concebidas para evitar la desigualdad.
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