La dana Adam ha golpeado el Mediterráneo y ha obligado a movilizar a la UME en Baleares y en la Comunidad Valenciana. Las imágenes de calles inundadas, barrancos desbordados, vecinos atrapados y mensajes de Es-alert para que los vecinos no salgan de casa recuerdan a las inundaciones de octubre de 2024, aunque el número de víctimas no tenga punto de comparación. ¿Tenemos que prepararnos para vivir una catástrofe así cada otoño?
Hablamos con Victoria Torres Benayas, la periodista que cubre la información meteorológica en EL PAÍS, para entender qué diferencia esta dana de la de hace dos años y por qué el litoral mediterráneo es especialmente vulnerable. Un mar más cálido aporta humedad y energía a las tormentas, pero una dana no implica necesariamente una tragedia.
Con ella explicamos también hasta dónde llegan las predicciones, qué significan los avisos y qué hemos aprendido sobre cómo proteger a la población. Aunque no podemos poner fecha a la próxima catástrofe, el cambio climático agrava las lluvias extremas y se pueden tomar medidas para reducir sus consecuencias.
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