Elon Musk está despidiéndose de la Casa Blanca con menos fuegos artificiales que cuando llegó. El hombre más rico del mundo dejará su puesto al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental, en el que ha ejercido como empleado especial durante estos primeros meses del segundo mandato de Donald Trump. Ambos alegan que ese puesto era temporal, pero Musk ha visto desde enero cómo estar en política hacía daño a sus negocios. Seguirá con ciertas colaboraciones, aunque, como a otros multimillonarios, también le han perjudicado las políticas arancelarias de Trump.
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