Después de cuatro décadas de lucha, más de 40.000 muertos y más de un millón y medio de desplazados, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha anunciado su disolución y entrega de armas. La decisión, promovida desde prisión por su líder histórico Abdullah Öcalan, marca un giro radical en la lucha del pueblo kurdo. La renuncia plantea nuevas preguntas sobre el futuro de este pueblo en un momento en el que Siria intenta estabilizarse y Turquía busca reforzar su imagen internacional.
CRÉDITOS:

Quién sabía qué antes de la crisis de Ceuta
17:23

Por qué España ha dado el mayor bajón educativo en los 25 años del informe PISA
18:51

La ultraderecha no llama a la puerta, está entrando por Alemania
18:55