En agosto de 2005, Carolina Alguacil escribió a la sección de Cartas al director de EL PAÍS un texto en el que acuñó el término “mileurista”. Era una de las pocas veces que una generación se ponía nombre a sí misma, no eran los sociólogos ni los periodistas los que la bautizaban. Más que hartos, estaban agotados de ser precarios. Carolina tenía 27 años, ahora acaba de cumplir 44. Y “mileurista” en España ya no es sinónimo de precariedad, sino de avance: es el salario mínimo que se cobra trabajando a jornada completa tras la reforma laboral. ¿Cómo ha ocurrido esto? Presenta Ana Fuentes.

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