Lee Isaías 60:1–22
¿Sabías que la Biblia comienza y termina con referencias a la luz? La luz fue lo primero que Dios creó (Génesis 1:3). Y, en Apocalipsis 22:5, aprendemos que cuando nos reunamos con Jesús, todo rastro de oscuridad finalmente desaparecerá: “Ya no habrá noche; no necesitarán luz de lámpara ni de sol, porque el Señor Dios los alumbrará”.
En la Biblia, la luz es una representación de la presencia y la gloria de Dios (2 Crónicas 5:13–14; Éxodo 34:29). La luz representa la bondad y la santidad en oposición al mal (Juan 3:20). La luz es la verdad en oposición a la oscuridad de la falsedad (Salmos 19:8; 119:105). La luz es un símbolo del favor y la bendición de Dios (Proverbios 4:18; Números 6:24–26).
El pasaje de hoy, Isaías 60:1–22, mira hacia la redención de Israel: “¡Levántate y resplandece, que tu luz ha llegado! ¡La gloria del Señor brilla sobre ti!” (v. 1). Durante el reino Milenial, Israel reconocerá al Mesías y las naciones correrán a Sion para conocer al Señor (v. 3). En este tiempo, Dios es descrito como luz, “será el Señor tu luz eterna, y llegarán a su fin tus días de duelo” (v. 20).
La esperanza que describe Isaías 60 es que Israel y las naciones estén en la “luz eterna” del Señor (v. 20). Esto significa que estarán en la misma presencia de Dios y experimentarán plenamente Su gloria. En ese momento, el mal será abolido y derrotado (v. 21). A lo largo de este pasaje y en otras partes de las Escrituras, la luz se usa como símbolo de la bendición y el favor de Dios. ¡Esperamos con anticipación este momento en que la luz eterna de Dios abolirá las tinieblas para siempre!