Uno de los crímenes más famosos de la crónica negra asturiana, el de Fuencarral, dividió a los madrileños en dos: de un lado, los que creían en la culpabilidad de la sirvienta de la víctima; del otro, los que acusaban a su hijo. Pero también hubo una tercera versión que incriminaba a un asturiano de Villamayor (Piloña)

Una mancha de aceite sobre el óxido del franquismo. La ‘huelgona’ de 1962
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Aliatar, el mensajero de Oviedo
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