José, un niño amante de los dulces, encuentra una bolsa de caramelos mágicos que multiplican su cantidad al comerlos. Al principio feliz, pronto se enfrenta a una montaña de dulces que le impide ver el sol. Un pajarito le enseña que compartir es mejor que comer solo. José decide repartir los dulces entre sus amigos, aprendiendo que la verdadera felicidad radica en compartir momentos y alegrías con los demás.

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