por Yaiza Santos
Cómo habla Albares en el Congreso, tan subidito, del derecho internacional, sin reconocer en Venezuela la realidad en toda su complejidad. Es evidente que en Venezuela está habiendo cambios, y que esos cambios fueron promovidos por un acto de fuerza, la intervención de Estados Unidos y la consiguiente captura de Maduro, muertos incluidos. Deberían decirlo así, llanamente: se violó el derecho internacional, pero es que antes de eso se violaba el derecho en general y también el internacional y, en fin, en toda transición hay un gusano. Así en la nuestra, cuando el acto de fuerza de la muerte dio origen a todo y tantos tuvieron que traicionar los principios que habían jurado. Pero no: ellos quieren mantener la ficción de la pureza, de estar siempre en el buen lugar, y es algo que le molesta profundamente.
Despacio y con cuidado, se dedicó a la pedagogía de explicar el principio de ordinalidad. Es ciertamente razonable, pero no puede evitar lamentar lo que yace en el fondo: una cuestión de solidaridad. Que el cálculo no se haga en función de españoles sino de territorios.
Nada de esto, por supuesto, tuvo más importancia que el gran tema que debería haber ocupado toda su conversación: ¡la brecha! (© Arcadi Espada) Descontado el factor báltico, un nuevo paper candente revela cómo el deseo masculino es muy superior al femenino, incluso en el pico del deseo sexual de ellas. Tantas brechas proceden de esa brecha original, que debería ser tema primordial del debate público.
Y fue así que Espada yiró.
Bibliografía