Luis García Millán vuelve al negocio del gazpacho con los apellidos de sus abuelas. Este empresario creó desde cero una empresa de sopas frías y logró situarla como uno de los principales operadores del mercado a pesar de que otros le llevaban años de ventaja. Acabó vendiéndola a Gallina Blanca y ahora regresa con una nueva compañía con el mismo equipo con el que hizo crecer el negocio anterior.
¿Se le hace raro tener como rival a una empresa con sus apellidos? ¿Cuál es su receta?

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