Beto y su hermana crecieron en medio de la pobreza y el duelo, pero él le prometió a su madre que nunca se rendiría.
Después del asesinato del Capitán Coral, Beto y su familia quedaron en la pobreza. Beto creció y superó innumerables tensiones, manteniendo la promesa que le hizo a su madre cuando era niño: nunca se rendirá.