En este episodio nos acompaña Sara Zapien, una mujer cuyo corazón refleja algo que hoy es muy escaso: un amor genuino por la gente y una fe sencilla, profunda y real.
Sara se define como una niña con Dios, y desde esa identidad ha aprendido a acercarse a Él con confianza, con verdad y sin máscaras. En esta conversación nos comparte cómo esa relación íntima con el Padre ha transformado su vida, le ha dado propósito y la ha llevado a experimentar sanidades, restauración y dirección sobrenatural.
Este episodio es una invitación a volver a lo esencial:
a creer, a confiar, a amar y a recordar que Dios sigue sanando, llamando y levantando corazones.