Nuestro Salvador aceptó la voluntad de Dios, soportando la mayor prueba, pero cosechando la mayor recompensa por su obediencia.

¿Qué sucede si no andamos en armonía con Dios? II
24:30

¿Qué sucede si no andamos en armonía con Dios? I
24:30

En momentos de prueba II
24:30