En estos grupos la violencia se premia con el ascenso. Ezequiel dejará de ser un niño demasiado pronto para convertirse en un cabecilla de una banda latina: «Tenía 34 chicos a mi cargo»
En episodio sobre sangre e infancia, el ascenso meteórico de Ezequiel —y el resto de protagonistas que nos han prestado sus voces— por el organigrama de la banda tocará techo cuando descubran que las cosas no eran como se las habían contado.
Para más información, visita la web del podcast "Para que llore mi madre que llore la tuya: una historia de bandas latinas"

[Extra. Entrevista con Carlos Hidalgo. Los medios ante el espejo]
25:59

Episodio 6 - La cárcel, el hospital o el cementerio
29:59

Episodio 5 - La novia del soldado
23:27