Las firmas magnéticas fosilizadas en las rocas del Periodo Ediacárico muestran unas fluctuaciones tan salvajes y caóticas que parecían indicar que sucedió algo increíblemente inusual. Un equipo internacional de investigadores, liderado por el geólogo David Evans de la Universidad de Yale, ha propuesto una explicación audaz que no solo resuelve la anomalía, sino que abre una nueva ventana a la historia profunda de la Tierra. Sus hallazgos han sido publicados en la revista Science Advances.
La investigación concluyó que el problema no eran los continentes, sino el propio campo magnético terrestre. Además, desarrollaron un marco matemático innovador que a partir de ahora permitirá a los investigadores analizar los datos paleomagnéticos caóticos del Ediacárico y, en lugar de promediarlos simplemente, encontrar el orden que hay oculto dentro de ese desorden.

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