Hasta hace muy poco, hablábamos con asombro de galaxias situadas a 500 o 600 millones de años después del Big Bang. Alguna excepción, a 350 millones de años luz del origen del Universo, parecía ser el límite infranqueable. Sin embargo, un equipo internacional de astrónomos acaba de confirmar el hallazgo de la galaxia más lejana jamás observada. Su nombre técnico es MoM-z14. Se trata de una galaxia que ya estaba allí, brillante y perfectamente formada, apenas 280 millones de años después del Big Bang. Es decir, en un Universo tan joven que, según las teorías vigentes, no habría tenido tiempo aún para que se formara algo así. En otras palabras, MoM-z14 es demasiado brillante, demasiado grande y químicamente demasiado compleja para estar allí.
Los investigadores han teorizado que en ese universo temprano, denso y violento, se formaron Estrellas Supermasivas. Bestias cósmicas, que podrían tener entre 1.000 y 10.000 veces la masa de nuestro Sol, que vivirían muy poco tiempo, quemando su combustible a una velocidad frenética, y que por tanto serían capaces de "cocinar" cantidades ingentes de nitrógeno en un tiempo récord. Lo curioso es que en nuestra propia Vía Láctea, tenemos los cúmulos globulares, que son grupos de estrellas muy antiguas. Algunas de esas estrellas tienen, curiosamente, niveles de nitrógeno muy altos que nunca hemos sabido explicar bien. El estudio sugiere que ahora estamos viendo el mismo proceso, pero en directo.