Si pones a Dios primero, Él te ayudará a organizar todo lo demás. Dale un propósito a tu vida, permítete construir un legado duradero. Jesús nos enseñó que, al estar unidos a Él, podemos dar mucho fruto. A diferencia de trofeos o diplomas, el legado perdura en el tiempo.
Escrito por Mercy Cosme